Descubren dos agujeros negros supermasivos en rumbo de colisión

Esta imagen muestra dos agujeros negros supermasivos en el núcleo de una galaxia ubicada a 2.500 millones de años luz de distancia. Crédito: A.D. Goulding .

Un grupo de astrónomos ha detectado un par de agujeros negros en rumbo de colisión a una distancia de 2.500 millones de años luz de la Tierra. Cada agujero negro es alrededor de 800 millones de veces más masivo que nuestro Sol. A medida que la distancia entre los dos objetos se reduce, eventualmente se producirán ondas gravitacionales que se esparcirán por el espacio-tiempo.

Las ondas gravitacionales que comiencen a emanar, incluso antes de la colisión, serán más poderosas que las ondas producidas por colisiones de estrellas de neutrones o de agujeros negros más pequeños. Los agujeros negros supermasivos producen las ondas gravitacionales más «ruidosas» en el Universo, las cuales podrían ser millones de veces más intensas que aquellas detectadas por LIGO.

Los dos agujeros supermasivos se encuentran a una distancia de 2.500 millones de años luz de la Tierra, es decir, los dos objetos pertenecen a un universo 2.500 millones de años más joven que el nuestro. Lamentablemente, los astrónomos calculan que esa es la misma cantidad de años que les tomará para comenzar a producir ondas gravitacionales.

Los agujeros negros supermasivos pueden ser millones o miles de millones de veces más masivos que el Sol. Casi todas las galaxias, incluida la Vía Láctea, contienen un agujero negro supermasivo en sus núcleos. Cuando las galaxias se fusionan, sus respectivos agujeros negros se comienzan a orbitar mutuamente hasta que se encuentran lo suficientemente cerca para fusionarse.

Algunos estudios teóricos sugieren que cuando la distancia entre los agujeros negros es de alrededor de 1 parsec (3,2 años luz de distancia) se produce un «estancamiento» que evita que se produzca la fusión. El estancamiento puede tener una duración indefinida  y es conocido como «el problema del parsec final». En dicho escenario solo un pequeño grupo de agujeros negros logra fusionarse. Si el problema del parsec final no existe, entonces los astrónomos estiman que el Universo debe estar repleto de «ruido» producido por las ondas gravitacionales de fusiones de agujeros negros supermasivos. Se estima que la distancia entre los dos agujeros negros supermasivos recientemente descubiertos es de 430 parsec.

Actualmente los científicos detectan ondas gravitacionales gracias a un tipo de estrella conocido como púlsar. Estas estrellas giran rápidamente, emitiendo ondas de radio a un ritmo muy estable. Si una onda gravitacional estira o comprime el espacio entre la Tierra y el púlsar, el ritmo sufre una alteración temporal que puede durar tan solo algunos nanosegundos.

Los científicos calculan que en un escenario optimista podría haber alrededor de 112 agujeros negros supermasivos cercanos emitiendo ondas gravitacionales. La primera detección de ondas gravitacionales producidas por agujeros negros supermasivos debería ocurrir en los próximos cinco años. Si dicha detección no se produce, es probable que el problema del parsec final sea real y que, por lo tanto, las fusiones de agujeros negros no sea tan frecuente como se esperaba.

Fuente: https://www.simonsfoundation.org/